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En este blog iremos subiendo los últimos vídeos publicados en nuestro canal de YouTube y las noticias más destacadas del mundo del motor. #SomosVroombers

¿Qué consume más, conducir con el control crucero o sin?

Seguramente te hayas hecho esta pregunta alguna vez. O incluso puede que hayas tenido un debate acalorado con algún amigo o cuñado ¿verdad? Pero al final todo queda en opinática y no en hechos. Por eso me decidí a realizar esta prueba y comprobarlo por mi mismo. Realizar un recorrido de unos 120km y repetirlo con las dos opciones: con el control de velocidad crucero y sin él. ¿Los resultados? Te los cuento aquí debajo. Spoiler, también hay un vídeo por si no quieres leer. De nada.

El control de velocidad de crucero es una opción disponible en muchos coches. Esta te permite mantener constante una velocidad sin que tengas que pisar el acelerador. No hay que confundirlo con el limitador de velocidad. Este lo que hace es justo eso, evitar que el coche supere una velocidad determinada, pero sin dejar de apretar el acelerador.

Yo usando el control de velocidad crucero 😛

El control crucero lo activas cuando llegas a la velocidad que deseas mantener. Una vez activo podrás subir o bajar la velocidad con los mandos que tengas en el volante o en alguna palanca habilitada para ello. Si tocas el pedal del freno, se desactivará el control de crucero. Esto es por un tema de seguridad y es lógico. Si frenas y el coche sigue acelerando… malamente (trá trá).

Normalmente los controles de velocidad crucero cuentan con 4 botones. Un + y un , para subir y bajar la velocidad. El + también suele hacer las veces de «encendido» del control de velocidad. También un botón para cancelar y otro para volver de nuevo a la velocidad previamente seleccionada (resume en inglés).

Ejemplo de botonera del control de velocidad crucero.

Te pongo un ejemplo. Quieres ir a 110 por una autopista. Llegas a esa velocidad y pulsas el botón + (o el que toque en tu coche) para activarlo. Ya puedes «relajarte» y soltar el pie del acelerador. Pero a los pocos kilómetros tienes delante un coche que circulo más despacio. Puedes hacer dos cosas. O bien aceleras con el pedal y lo rebasas, sueltas el acelerador y el coche volverá a los 110km/h. O bien subes la velocidad con el botón + para poder rebasarlo y después con el – vuelves a los 110. ¿Fácil no? si aceleras el coche no detendrá el control de velocidad.

Circulas unos cuántos kilómetros más y tienes que frenar porque hay un pequeño atasco. El sistema se desactiva y circulas normal durante el atasco. Una vez ya despejada la autopista, pongamos que circulas a 50km/h. Para volver a los 110 de antes, puedes hacerlo apretando el botón Resume. El coche automáticamente volverá a la velocidad que teníamos marcada antes. ¿Cómodo verdad?

Las vías rápidas son el escenario ideal para disfrutar del control crucero.

Pues todavía existen variantes más actuales y completas. Si tu coche lleva instalados radares que detecten otros vehículos delante de ti, este podrá adaptar la velocidad automáticamente sin que pises ni toques nada. Tú mismo podrás marcar a qué distancia quieres que se mantenga. Es como la versión 2.0 del control de velocidad crucero. No, no es conducción autónoma, para eso necesitamos muchos otros elementos y de momento hay muy poquitos coches que lo tengan. Pero sí que es una mejora de los primeros controles de velocidad crucero. ¿Guay no?

Pero vamos al lío. Lo que las marcas nos venden es que el control crucero es más eficiente que un conductor. ¿Es esto cierto? Pues basándome en mi experiencia es que sí, pero no es para tanto.

Quien dice 120 dice 119 kilómetros… 😛

He realizado un recorrido de unos 120km por autovía, la mejor vía para probar el control de velocidad crucero. Y he repetido el mismo recorrido, exactamente igual, el mismo día, con la misma temperatura y con la misma carga y el resultado ha sido curioso. La diferencia entre uno y otro ha sido de sólo 0,4l a los 100km. Una diferencia que para muchos, puede hacer que no valga la pena usar el control de velocidad crucero. Si bien es cierto que si haces muchos kilómetros por este tipo de vías y puedes usarlo, el ahorro se notará. Pero no es algo exagerado.

En concreto con velocidad crucero he logrado un consumo de 7,5 litros a los 100. Mientras que sin control de velocidad crucero, en el mismo recorrido he logrado un consumo de 7,9 litros a los 100.

Esta prueba no es científica. Se podría repetir más veces, meter más variables, hacer un trayecto más largo o más corto. Se podrían hacer mil cosas más. Pero no tengo los medios para hacerlo ni el tiempo. Lo que sí que tengo es suficiente para sacar mis propias conclusiones. Y la primera es que, como casi todo en este mundillo, no es tan bonito como lo pintan. Puedes llegar a tener consumos muy similares conduciendo «a pie».

Muestra de consumo en un momento de la prueba.

Pero no lo digo como crítica al control crucero, no. Soy muy fan. De hecho esta prueba me reafirma en mi idea de que para viajes largos por vías rápidas es la opción más cómoda. Pero está bien que sepamos que no todo lo que nos dicen las marcas es cierto. Y todos sabemos que cuando dan datos de coches las marcas oficiales, siempre apuran al máximo el dato a su favor.

Por mi parte seguiré utilizando el control crucero. Aunque he de decir que a veces me relajo demasiado utilizándolo. Y ese punto no sé yo si es tan positivo como el punto de mejora en consumos… Y si quieres verlo en detalle, lo puedes ver en este vídeo:

¿Qué te ha parecido este post? ¿Sabías ya antes de leerlo que habría tan poca diferencia? ¿Qué experiencia has tenido tú utilizándolo? Me gustaría saber tu opinión y compartirla con el resto de vroombrers. Así que anímate y deja un comentario en el post.

¡Nos vemos en las carreteras Vroombers!

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